Resistencia Chaco
VIERNES 09 DE FEBRERO DE 2018
Medicina que cura, pero también mata
Reflexion [09/02/18]
Alfredo Zurita
La medicina es ya la tercera causa de muerte, aunque también es beneficiosa.
Salud

La muerte de la periodista Pérez Volpin ha copado las pantallas de TV en los últimos tres días, con numerosa presencia de expertos, y especulaciones sobre causas, que esperemos la justicia dilucide. Por momentos parece una lucha corporativa, los periodistas contra los médicos.

Desde fines de la Segunda Guerra Mundial la medicina adquirió una capacidad que nunca había tenido antes, la de curar, y no solamente aliviar y confortar, pero al mismo tiempo adquirió la capacidad de matar, que tampoco tenía antes, y que paradójicamente va en paralelo a su capacidad de curar.

De allí que las personas que más riesgo corren son los VIP, ya que ellos reciben más medicina que el común de la gente, y avisado de esto el ex presidente Alfonsín se hizo tratar de su cáncer en Estados Unidos, para ser tratado como una persona común, y no como un VIP.

El caso de la mala atención que recibió Eva Perón por ser VIP es ejemplo clásico en revistas médicas, y lo mismo ocurrió con la anterior presidente y su presunto cáncer.

El nacimiento de esta medicina con capacidad de curar dio origen al fenómeno de la medicalización, cada vez más vigente, y que atribuye a la medicina poderes que no tiene, y deja de lado su daño eventual, de allí que como ha ocurrido en este caso se inicia una demanda judicial a las pocas horas de la muerte y se buscan culpables.

Lógicamente el médico sabe esto, y se cubre, con un exceso de medicina, de modo de no dejar flancos débiles, la llamamos medicina defensiva, y se hace no para ayudar al paciente sino para cubrir la responsabilidad del médico. Un caso conocido es el que Argentina tenga el doble o triple de cesáreas que un país desarrollado. Otra consecuencia lógica es que la medicina se encarece.

El medico decide en condiciones de incertidumbre, como un mecánico que debe diagnosticar la falla de una máquina sin desarmarla y por ello está sujeto a dos errores básicos, el falso negativo y el falso positivo, es decir afirmar que no hay que preocuparse cuando si habría que hacerlo, y la inversa preocupar cuando no es necesario. Quien no esté dispuesto a aceptar esto es mejor que no vaya al médico porque nunca se puede tener una precisión del 100 %, por más medios diagnósticos que se utilicen.

En el pasado una mezcla de confianza y temor al médico hacia impensable enjuiciarlo, pero la confianza ha disminuido mucho, y ya nadie lo respeta, como lo prueban las continuas agresiones a médicos de guardia, que cada vez tienen más rejas y policías apostados. De allí que el actual “equipo de salud”, incorpora al abogado, que aconseja si conviene declarar o no, y en caso de hacerlo, qué y cómo. La “verdad”, que tanto se declama ya importa poco, lo importante es “zafar”.

Algo que ha sido poco mencionado en estos días es la garantía que da el estado en cuanto a la calidad de la atención médica, prevista en la Constitución Nacional. ¿Qué garantía tenemos de que el médico que nos atiende es competente, y esta actualizado en sus conocimientos aunque se haya recibido hace muchos años? ¿Qué garantía tenemos de que se cuenta con personal de enfermería adecuadamente capacitado, y en cantidad suficiente? ¿Qué garantía tenemos de que las infecciones hospitalarias y sanatoriales es controlada de manera adecuada? ¿Que el equipo disponible funciona adecuadamente?

Los especialistas consultados sobre esto se han limitado a decir que uno debe asegurarse de que se trate de especialistas avalados por la sociedad científica del ramo, aunque esto es obligación del estado, no de las sociedades científicas, y que es mejor ir a sanatorios VIP, aunque el sanatorio donde se realizó la práctica ha sido enjuiciado por el Sindicato de Farmacéuticos y Bioquímicos, por emplear técnicos para la guardia, más baratos que profesionales. Ver https://www.pagina12.com.ar/94584-una-dificil-espera-detras-del-drama

De todos modos, y como siempre pasa en pocos días más el tema será olvidado, y los endoscopistas retomarán sus aparatos, ya que nadie se quiere morir, y una endoscopia forma parte de los chequeos que aconsejan estos especialistas, aunque uno este sano.

En muchos países de América Latina hay Hospitales Japoneses, donados por ese país, y abundantemente provistos de endoscopios, ya que Japón es gran fabricante de esos equipos, y regalarlos abre los mercados.

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