Resistencia Chaco
MARTES 13 DE FEBRERO DE 2018
El exceso de sal es malo para el cerebro
[13/02/18]
Descubrieron que un consumo elevado de sodio se asocia a un riesgo incrementado de demencia.

Una dieta con un contenido elevado de sal perjudica al cerebro y tiene repercusiones sobre la salud mental. Según un estudio publicado en Nature Neuroscience , la ingesta elevada de sodio causa cambios en el sistema inmunitario capaces de afectar a la función cognitiva y causar demencia, al menos en ratones.

Estos nuevos datos se suman a estudios epidemiológicos previos que habían relacionado el consumo elevado de sal en humanos con un riesgo incrementado de sufrir hipertensión y enfermedades cardiovasculares, así como insuficiencia renal, osteoporosis e incluso cáncer de estómago. También se había hallado una asociación entre el exceso de sodio y demencia, además de accidentes cardiovasculares.

A nivel celular, el exceso de sodio termina provocando una falla de las células endoteliales, que son las células que tapizan los vasos sanguíneos y se encargan del tono vascular. En el caso del cerebro, hasta el momento se desconocía cuál era el mecanismo exacto por el que el este condimento impactaba de forma negativa en la salud cerebral.

“Hay cada vez más pruebas de que la sal provoca efectos perjudiciales profundos en la salud cerebral", explica el neurólogo Constantino Iadecola, autor senior de este estudio y director del Instituto de Investigación del cerebro y la mente Familia Feil, de la Escuela de Medicina de la Universidad de Cornell, en Nueva York (EE.UU.). Estudios epidemiológicos recientes hallaron que no siempre ocurre que un exceso de sodio repercuta en una presión arterial alta, lo que hacía que fuera complicado para las agencias de salud públicas emitir recomendaciones para toda la población. No obstante, sí se veía que tanto si se producía hipertensión como no, el cerebro se ve afectado. Y queríamos saber por qué”.

LA SAL OCULTA EN LOS ALIMENTOS

Iadecola y su equipo realizaron un experimento en que alimentaron a ratones con una dieta con entre 8 y 16 veces más contenido en sal de lo que suelen ingerir. Esta cantidad de sal es comparable, según los investigadores, a unos 20 o 30 gramos de sodio en una dieta humana.

“Treinta gramos es difícil que se lleguen a ingerir, pero 20 gramos sí. En Kazajistán, por ejemplo, toman entre 3 y 4 cucharaditas de sal al día, el equivalente a unos 20 gramos diarios o unas cinco veces más de la cantidad de sal recomendada por la Asociación Americana del Corazón. Es el lugar con el consumo de sodio más elevado del mundo”, apunta Iadecola.

Y añade que en Asia, en general, el uso de sal es elevado, con salsas como la de soja, muy saladas. En los países occidentales, lamenta el especialista, el problema es la cantidad de sal oculta en la comida preparada. “No podemos ni llegar a saber la cantidad de sal que ingerimos”, remarca.

Tres meses después de comenzar esta dieta rica en sodio, los investigadores vieron que el endotelio, el tejido que recubre la zona interna de todos los vasos sanguíneos y modula el tono vascular, funcionaba mal, disminuía el flujo sanguíneo en el cerebro y los ratones comenzaban a tener problemas cognitivos: por ejemplo, perdieron la habilidad de explorar o de escapar de un laberinto. En cambio, su presión sanguínea se mantuvo igual.

“Una serie de indicios que nos sugerían que comenzaban a padecer demencia. Vimos que se producía una reducción del 30% del flujo de sangre que va al cerebro y que las células de los vasos sanguíneos, que forman el tejido epitelial, eran incapaces de cumplir su función”, apunta.

Los investigadores observaron que con la ingesta de una gran cantidad de sal, aumentaba la cantidad de un tipo de glóbulos blancos que hay en el intestino, los linfocitos TH17, y también de unas moléculas causantes de inflamación llamadas IL-17. Es más, vieron que era precisamente ese aumento de moléculas IL-17 en sangre lo que acababa provocando efectos negativos en el cerebro y síntomas propios de la demencia. “Quedan muchas cuestiones abiertas, como por ejemplo cómo logra la sal en el intestino transformar los glóbulos blancos”, indica Iadecola.

PRESENTE EN LAS DEMENCIAS

Para que el cerebro realice de forma normal sus funciones necesita un nivel de sangre adecuado y constante. “Las neuronas para funcionar necesitan oxígeno y azúcar”, puntualiza el investigador. En el estudio tanto en ratones como en células humanas los investigadores observaron que el aumento de moléculas proinflamatorias disminuía el flujo sanguíneo en el cerebro y se sospecha que en algunos tipos de demencias, como por ejemplo el Alzheimer, justamente el flujo sanguíneo se ve reducido.

En el estudio, los ratones que siguieron la dieta alta en sal eran incapaces después de pocas semanas de identificar nuevos objetos, perdieron memoria espacial e incluso eran incapaces de fabricar un nido. La buena noticia es que los investigadores también vieron que los efectos de una dieta con exceso de sodio se podían revertir al poco tiempo simplemente volviendo a una alimentación normal saludable.

Esta investigación se suma a otra reciente, publicada en Nature , que alertaba del impacto negativo del exceso de sal en la dieta sobre la microbiota intestinal, el conjunto de trillones de microorganismos que habita sobre todo en nuestro colon y que se encarga de funciones clave para el organismo, como entrenar al sistema inmunitario.

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El año pasado este mismo equipo concluía en un artículo en Nature Medicine que los cambios en el sistema inmunitario del intestino podían alterar el cerebro y su capacidad de reparar daños tras, por ejemplo, un infarto. “Lo hemos demostrado en el caso de infarto y ahora de demencia. Un consumo elevado de sal puede impactar de forma negativa en la salud cerebral en humanos, independientemente de su efecto en la presión arterial”, resume Iadecola.

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